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Un medio de imponer políticas rechazadas por los pueblos

Ni pausa ni duda para los partidarios de una Europa federal

Ni el estancamiento económico de la Unión ni su ausencia de visión diplomática independiente desarma a los federalistas europeos. Al contrario: cuanto menos aceptación popular tiene su proyecto, percibido como tecnocrático y populista, más se empecinan en hacerlo avanzar, subrepticiamente pero a marchas forzadas. Década tras década, las “realizaciones concretas” de los federalistas se han transformado en hechos consumados.

por Antoine Schwartz, septiembre de 2014

En Roma, a dos pasos del Panteón, Mario Monti nos recibe cortésmente en su oficina de senador vitalicio del Parlamento Italiano. El hombre encarna a esa experta elite que gobierna en Europa en nombre de las leyes de la economía. Sucesivamente Comisario europeo, asesor de Goldman Sachs, presidente del think tank Bruegel, y generalmente conocido con el sobrenombre de il professore, Monti también ha ocupado en su país las funciones de presidente del Consejo de Ministros, encargado de un “gobierno técnico” entre noviembre de 2011 y abril de 2013 destinado a tranquilizar los mercados financieros en plena crisis monetaria.

¿Qué piensa del proyecto de una Europa federal, es decir de un Estado europeo que federe a sus Estados miembros? “Si tuviera que calificar mi posición, diría que considero el federalismo, por lo tanto la Europa federal, como una estrella polar, un elevado punto de referencia destinado a guiar la acción concreta (...)

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