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En Sudáfrica, la tierra ya no absorbe más sangre

Una oleada de violencia xenófoba causó la muerte de diez trabajadores inmigrantes en Sudáfrica a principios de septiembre. El gigante económico continental está corroído por las desigualdades. El desempleo afecta al 40% de la población activa y castiga especialmente a los negros. Entre los temas de tensión social, la irresoluble ecuación agraria: tres cuartas partes de las tierras privadas pertenecen todavía a ricos granjeros blancos.

por Cédric Gouverneur, octubre de 2019

En los verdes campos de Kwazulu-Natal, entre los cultivos de caña de azúcar y las elegantes casas de campo, ha surgido un pequeño poblado de chabolas de adobe y chapa ondulada. Obreros agrícolas y sus familias trabajan allí para los granjeros afrikáners por un salario mensual comprendido entre los 1.500 y los 3.000 rands (entre 90 y 185 euros), inferior al salario mínimo, fijado en 3.500 rands (215 euros) en enero de 2019. La mayoría son zulús, pero otros, xhosas, vienen de la vecina provincia de Cabo Oriental. En 1981, esos campesinos siguieron a su empleador cuando se instaló en Natal. En 2016, cuando el granjero se jubiló, “revendió sus tierras a otro blanco, que quiere que nos vayamos”, resume David T., campesino zulú. El nuevo propietario vino con su abogado y ofreció a cada una de las catorce familias “50.000 rands [unos 3.080 euros] para que se largaran. Dos (...)

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