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Ya hay un deportista que cotiza en Bolsa

Conviértase en accionista... de un individuo

Privatizar las ballenas, crear un mercado de órganos, especular con los ciclones: las locuras del neoliberalismo no tiene más límites que los de la imaginación. En buena lógica, haría falta que los mismos individuos fueran reducidos al estado de activos financieros. Bastaría para ello considerar a una persona como un “capital humano” dividido en partes intecambiables sobre un mercado. Y que fuera susceptible retirar un retorno sobre la inversión realizada.

por Laura Raim, agosto de 2014

Xavier Dorison y Thomas Allart concibieron su cómic HSE. Human Stock Exchange [Bolsa de Valores Humanos] como una obra de anticipación. Quizás dentro de poco habrá que pensar en reclasificarla en la categoría “documentales”. El argumento: mientras que una crisis sin precedentes destruye la economía de los países industrializados, un único activo financiero parece resistir: el ser humano. En efecto, los “ganadores” de la sociedad pueden cotizarse en un mercado especial y cobrar el monto de su capitalización. Seleccionados en función de criterios drásticos –profesión, ingresos, pero también situación conyugal, tasa de glucosa, coeficiente socio-relacional–, los dichosos elegidos pagan a sus accionistas una parte de su salario en forma de dividendos.

Adam Steege, un individuo bien real, casi podría ser un personaje de HSE. Para financiar su start-up de material quirúrgico, este diplomado de Columbia abrió un perfil en el sitio de crowdfunding Upstart, creado en 2012. Mientras que en los (...)

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