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Con un ojo en Washington…

agosto de 2016

Al verse obligado a usar los robots militares de la firma estadounidense iRobot tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011, Japón se sintió herido en su orgullo. Desde ese momento, el país ha levantado cabeza. Los tres gigantes del sector, Toshiba, Hitachi y Mitsubishi, se asociaron con iRobot y con BMW, bajo la coordinación del International Research Institute for Nuclear Decommissioning (Instituto Internacional de Investigaciones para el Desmantelamiento Nuclear, IRID), con sede en Tokio, para diseñar robots encargados de inspeccionar los reactores de la central nuclear de Fukushima Daichi y, si es posible, de limpiar el combustible fundido.

El seísmo de Kobe en 1995, un tsunami en 2011, la erupción del volcán Ontake en 2014, el seísmo de Kyushu en abril de 2016… Frente al riesgo de catástrofes naturales, Tokio quiere equiparse con tecnologías que sean útiles en situaciones de crisis. En 1998 se lanzó un programa de robots humanoides. (...)

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