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Historia

Clásicos para el pueblo

Hizo falta que se unieran la noción de pueblo, libre de connotaciones negativas, y la industrialización de las técnicas de producción para que se desarrollara la idea de crear colecciones de grandes obras literarias y políticas a bajo precio. Esta iniciativa, a menudo impulsada por el espíritu de la Ilustración y por una esperanza de emancipación colectiva, se coronó de éxito.

por Anthony Glinoer, octubre de 2018

<span class="caps">MARIE</span> <span class="caps">PACCOU</span>. – “Rimbaud”, fotograma extraído de “Livres flippés”, 2017

¿Quién no se ha topado, curioseando en una librería de viejo, con un libro de Platón, Shakespeare o Voltaire de una antigua colección de clásicos de bolsillo? Los “Classiques Larousse” en Francia –nacidos en 1933–, los “Little Blue Books” en Estados Unidos o los “Penguin Classics” en Reino Unido fueron en su tiempo enormemente populares. Junto a sus predecesores, desempeñaron durante dos siglos un papel considerable a nivel internacional en la formación intelectual de los menos favorecidos.

Las primeras empresas de este tipo datan de principios de siglo XIX, aunque la “Biblioteca azul”, difundida principalmente por los vendedores ambulantes, ya había inaugurado en el siglo XVII el concepto de colección popular. Es muy probable que las novelas, obras de teatro o manuales diversos que incluía constituyeran entonces una de las principales fuentes de cultura de los menos instruidos. En 1799, el impresor y tipógrafo francés François-Ambroise Didot (1730-1804) lanza la “Collection (...)

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