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Tráfico de petróleo casi institucionalizado

Benín carbura mediante el contrabando

Benín, pionero de la democracia en África, se encuentra en plena campaña para las elecciones presidenciales del próximo mes de febrero. No obstante, aunque la alternancia es una tradición en este pequeño país que comparte frontera con Nigeria, la economía escapa de las reglas y se apoya en el tráfico de combustible a gran escala. Síntoma de un Estado debilitado.

por Sabine Cessou, enero de 2016

Irradiando una luz verde fluorescente, unas bombonas de vidrio emergen de la noche al borde de las carreteras de Cotonú y de Porto Novo, las dos ciudades más grandes de Benín. Luces de neón puestas sobre tablas de madera señalan los puntos de venta del kpayo, ese combustible de contrabando procedente de la vecina Nigeria. En gun gbé, una de las lenguas nacionales, kpayo significa “no original” o “sucedáneo”. Única esperanza de ganar un poco de dinero para miles de ciudadanos, este combustible atraviesa ilegalmente los 770 kilómetros de fronteras porosas que Benín, pequeño país de 10 millones de personas, comparte en su flanco este con Nigeria, el gigante de África Occidental con 177 millones de habitantes.

Achille y Marcel, dos hermanos de 21 y 17 años, se afanan en torno a su puesto al borde de un bulevar próximo al mercado de Dantokpa, el más grande de Cotonú (veinte hectáreas). (...)

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