Elena Ivánovna Diákonova (1894-1982), Gala para la posteridad, escribió un dietario dividido en dos partes: la primera recoge los años de infancia y adolescencia transcurridos en Rusia, mientras que la segunda relata sus relaciones con el poeta Paul Éluard y con Salvador Dalí.
Los años de infancia y adolescencia en Rusia son los más frescos de un relato autobiográfico en el que Gala se irá haciendo una mujer visible. El lector simpatiza con la niña sensible que vive en un hogar tenebroso y problemático. Elena es víctima de Kolka, su colérico hermano, quien un buen día le asestó “un navajazo tan profundo que todavía llevo la cicatriz en la mejilla izquierda”. Kolka, destroza sus muñecas en cuanto se las regalan, y aparecen de repente “con los ojos reventados”. Pero la madre pone punto final a esta perversidad: ”Ató al niño a la cama con unas toallas (...)


