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Dotar de una existencia legal a diez millones de seres humanos

Un pasaporte para los apátridas

Algunos dirigentes políticos franceses han mencionado la idea de privar de su nacionalidad a los “islamistas”, arriesgándose a crear nuevos apátridas. Por el contrario, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ha comenzado a hacer entrega de un documento de identidad municipal a los indocumentados de su ciudad. La iniciativa no deja de recordar al pasaporte Nansen, creado en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial.

por Chloé Maurel, julio de 2015

El número de ciudadanos privados de existencia legal en sus países de residencia se multiplica por todas partes. En Europa, cientos de miles de sin papeles corren el riesgo de ser recluidos en cualquier momento en uno de los trescientos noventa centros de retención administrativa con los que cuenta el continente. En China, más de doscientos cincuenta millones de migrantes interiores (mingong), que han cambiado de provincia sin autorización oficial en busca de un trabajo y de un futuro mejor, han quedado relegados a poseer un estatus de ciudadano de segunda clase; pierden así el acceso a servicios básicos como la educación o la sanidad. En Canadá, los “ciudadanos perdidos” –en muchos casos amerindios no amparados por la ley sobre la ciudadanía de 1947– son apátridas en su propio país. La situación se asemeja a la de los bidoun (los “sin”, de lo que se sobreentiende “sin nacionalidad”) de Kuwait, (...)

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