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Un cuento para recibir el Nobel

Su hombre y él

Pero volviendo a mi nuevo compañero. Estaba encantado con él, y me propuse enseñarle todo lo que correspondía para que fuera útil, diestro y servicial; pero sobre todo para hacer que hablara y me entendiera cuando yo hablaba; y fue el estudiante más apto que haya existido.

Daniel Defoe, Robinson Crusoe

por John Maxwell Coetzee, julio de 2004

Boston, sobre la costa de Lincolnshire, es una bella ciudad, escribe su hombre. Allí se encuentra el campanario de iglesia más alto de toda Inglaterra; los marineros lo usan como guía para navegar. Alrededor de Boston está la región de los pantanos. Abundan los avetoros, aves ominosas cuyo grito pesado y plañidero puede oírse hasta casi dos kilómetros de distancia, como un escopetazo.

Los pantanos albergan muchas otras especies de aves para capturar, escribe su hombre, patos y ánades, cercetas y patos marruecos, que los hombres de los pantanos crían como patos domésticos, a los que llaman patos señuelo.

Los pantanos son extensiones de tierras húmedas. Hay extensiones de tierras húmedas en toda Europa, en todo el mundo, pero en ningún lugar los llaman fens, fen es una palabra inglesa que no sabría emigrar.

Estos patos señuelo de Lincolnshire, escribe su hombre, son criados en lagunas señuelo, y siguen siendo mansos porque les (...)

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