Una joven viuda se entera de que su hijo de cinco años padece de leucemia. Para sobrevivir tendría que someterse a un trasplante de médula ósea, una operación que la madre no puede costear. Decide entonces llamar a la puerta de la mansión de su suegro para pedirle su ayuda. En vano: este nunca aceptó que se casara con su hijo y la culpa del accidente de coche en el que este perdió la vida. Presa de la desesperación, decide pedirle un préstamo a su jefe, propietario de una empresa de construcción, sin confesarle el motivo de su solicitud. Convencido de que (...)


