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Matar a un periodista. El peligroso oficio de informar

Terry Gould

Los libros del lince, Barcelona, 2010,

342 páginas, 23 euros

por Manuel S. Jardí, noviembre de 2010

Guillermo Bravo Vega, Marlene García-Esperat, Manik Chandra Saha, Anna Politkovskaya, Valery Ivanov, Alexei Sidorov… son, fueron, periodistas. Murieron asesinados, respectivamente, en Colombia, Filipinas, Bangladés, Rusia e Irak. Terry Gould ha dedicado cuatro años a reconstruir sus vidas. “ No me dediqué a investigar los asesinatos cometidos, sino a conocer la vida de los asesinados”. El asesinato es moneda corriente en muchos países. Es la forma definitiva de la censura de prensa: elimina el problema de inmediato e intimida con frecuencia a los demás y hace que se mantengan en silencio. “Funciona mejor cuando se produce con impunidad, y esta impunidad reina en los lugares más peligrosos para los periodistas”. Casi tres cuartas partes de los más de 800 periodistas que han muerto al pie del cañón desde 1992 han sido previamente elegidos como objetivos y luego asesinados. La mayoría eran periodistas locales. Y prácticamente todos los instigadores de esos crímenes (...)

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