Genialidad, locura, riquezas exorbitantes, cáncer, tres fatídicos suicidios y una desaparición misteriosa aseguran el interés de la saga de la dinastía Wittgenstein (1802-1978) escrita por Alexander Waugh.
El relato parece ficción (el autor es nieto del novelista Evelyn Waugh) a pesar de ceñirse a datos históricos. Pero algunas vidas desmesuradas como la de Paul (pianista manco) y su hermano Wittgenstein (filósofo inclasificable) adquieren carácter de leyenda. En la biografía pasamos del vals vienés al horror que sacude a Europa en sus dos guerras mundiales, y en las que el apellido Wittgenstein desempeña un papel grandioso o miserable según miremos a unos personajes u otros. Paul se sobrepone a la pérdida de un brazo en el frente (es pianista) con un ahínco heredado del padre, Karl Wittgenstein, el industrial que levantó un imperio a ambos lados del Atlántico. Paul pagó a Strauss y a Prokofiev para que compusieran (...)


