Podría titularse Estas muertes, y no Esas vidas. Pero da igual. La muerte se observa a través de una memoria que escribe como si hablara. Taladra esas vidas para mostrar la nada que hay detrás. Más que una biografía familiar en torno a la muerte se trata de una crónica o, tal vez, de una necrológica sobria e inmisericorde de los progenitores del narrador.
“Toda escritura es una biografía”, declara Alfons Cervera en este libro, para dirigirse primero a si mismo y luego a los lectores. Lo que propone el texto es compartir la experiencia interior del protagonista acercándonos con él a unas muertes que permitirán construir nuestra muerte en la muerte del otro. El ritmo pausado, la alternancia de tiempos y lugares, la inserción de los diálogos sin entrecomillar en frases cortas, y la transparencia del lenguaje, producen un efecto rotundo. La sensibilidad y el talento de Alfons (...)


