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Un ejemplo que merece mayor atención

El Estado noruego protector de la cultura

En este artículo, André Schiffrin, director de la editorial sin ánimo de lucro The New Press (Nueva York), muestra cómo un país pequeño y más bien aislado –Noruega– ha sabido preservar los medios de comunicación independientes y proteger la industria editorial y el sector cultural fomentando la creatividad.

por André Schiffrin, abril de 2010

Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, artistas e intelectuales noruegos dirigieron una carta abierta al Gobierno socialdemócrata en la que señalaban que la población se merecía un mejor acceso a la cultura, sobre todo en las regiones poco pobladas. El poder respondió organizando un sistema itinerante de teatro, cine y exposiciones de arte. Sobre esa base, el país creó y desarrolló un sistema único que se extiende actualmente a todo el territorio.

Desde luego, Noruega puede permitirse esta política: el petróleo del mar del Norte la ha convertido en uno de los Estados más ricos del mundo y sus reservas (las más grandes del planeta por habitante) no están destinadas a cubrir el déficit presupuestario.

En los años 1950, los editores noruegos comprendieron que su actividad estaba en peligro. La mayoría de sus compatriotas leían danés y, al poder acceder fácilmente a los libros de su poderoso vecino, veían (...)

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