Contrariamente a lo que sucede en la mayor parte de las novelas al uso en donde es el es escritor quien maneja el relato, en los libros de Lobo Antunes se tiene la certeza de que es el relato el que domina al escritor.
Este libro trata de la decadencia de una familia ganadera y, como en el resto de sus novelas, escruta la futilidad de la vida como lo es la sombra de los caballos sobre las olas. Los personales hablan por turno, a borbotones, se sinceran: “el que escribe es el que manda y me ha ordenado que hable como se lo ordenó a los demás”, se quejan: “no tengo ganas de hablar yo que no existo en el libro” e incluso increpan al escritor: “aquí está António Lobo Antunes soltando frases sin ser capaz de acompañarme y ahogando en un estanque a los gatitos de lo que siento (...)


