Cuando un dirigente político repite lo evidente hasta la saciedad, eso es que puede ponerse en duda. De ahí que oír al ministro francés de Economía y Finanzas Bruno Le Maire explicar, el pasado 13 de marzo, que “todo va bien” para los bancos franceses tras una nueva quiebra bancaria en Estados Unidos probablemente “ayudara a convencer” a los actores del mundo de las finanzas de precipitarse hacia los botes de salvamento.
Tres días antes, Estados Unidos conocía el mayor colapso bancario desde 2008: el de Silicon Valley Bank (SVB), un establecimiento especializado en la financiación de empresas tecnológicas de nueva creación. Tras un fin de semana de negociaciones en el seno de las autoridades políticas y monetarias estadounidenses, (...)


