En un proceso de desterritorialización de la política, la ciudad ha pasado a ser el espacio más real posible. En efecto, la ciudad se ha convertido en el lugar por excelencia de expresión de las nuevas tensiones sociales, políticas y culturales del mundo contemporáneo. Ésta es cada vez más el escenario de derivas y flujos, emergencias y fugas, producidas en un territorio en el que se articulan los sujetos que lo recorren y sus formas de vida. Hoy asistimos a un panorama de complejidad creciente en el que factores económicos, demográficos, etc. ponen en marcha movimientos migratorios que hayan en las periferias urbanas y metropolitanas su hábitat provisional.
Surgen así esas nuevas realidades sociales que Rem Koolhaas ha definido como ville générique, y que son la nueva dimensión de una ciudad sin límites, expansiva, que se proyecta como ciudad global, dando lugar a una complejidad meta-metropolitana que constituye hoy el punto (...)


