En el otoño de 1958, Douglas Sirk (1897-1987) terminaba el rodaje de Imitación a la vida (Imitation of Life), protagonizada por Lana Turner. Este melodrama en color, estrenado a principios del año siguiente, se convirtió en su mayor éxito y ayudó a salvar de la quiebra al estudio Universal. Pero para entonces el cineasta ya había abandonado Estados Unidos con su esposa. Su casa fue vendida y vaciada en su ausencia. Se instaló a orillas del lago de Lugano, en Suiza, y no regresó a Estados Unidos hasta quince años después, invitado por un grupo de académicos como figura principal de la historia del cine.
Aquella no fue la (...)



