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Una conmemoración incómoda para el poder ruso

Celebrar una revolución sin dar ideas

El centenario de la Revolución de 1917 incomoda a las autoridades rusas, que se alegran de su repercusión mundial pero execran cualquier idea de cambio en el poder. Las escasas conmemoraciones deben ser la ocasión para reafirmar la importancia de la unidad nacional, el antídoto para la lucha de clases. No obstante, los acontecimientos organizados al margen de los oficiales podrían modificar este relato.

por Korine Amacher, marzo de 2017

El 7 de noviembre de 2016, con ocasión del 99º Aniversario de la Revolución de Octubre, un periodista de Radio Svoboda salió a la calle para plantear a los moscovitas la cuestión de: “¿A quién habría apoyado en 1917: a los blancos o a los rojos?”. Las respuestas mostraron una leve preferencia por los segundos y señalaron que, en Rusia, el rechazo a las revoluciones no salpica necesariamente a los bolcheviques, portadores de un nuevo proyecto de sociedad. Las encuestas de opinión realizadas desde hace varios años corroboran la tendencia obtenida en esta encuesta callejera, forzosamente sucinta.

El mismo día, encabezados por el dirigente del Partido Comunista ruso, Guennadi Ziugánov, alrededor de 2.000 nostálgicos del comunismo, jóvenes y no tan jóvenes, desfilaban por las calles de Moscú con retratos de Lenin y de Stalin. Dos horas antes de este desfile, el líder del partido liberal Yábloko, Serguéi Mitrojin, depositaba delante del (...)

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