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Secesiones estadounidenses

Editorial, por Serge Halimi, octubre de 2022

Cada uno de los dos grandes partidos de Estados Unidos sostiene que la democracia perecerá si no se salen con la suya en las elecciones de mitad de mandato del próximo 8 de noviembre. Y es que el adversario no es ya que defienda ideas impracticables o reprensibles, es que se trata un enemigo, un cuerpo extraño, inmoral y subversivo (1). En la actualidad, este mecanismo mental paranoico, antaño reservado para indios, negros y comunistas, se dirige a decenas de millones de “deplorables”, “semifascistas” o “totalitarios”: los republicanos según los demócratas, los demócratas según los republicanos. Referencias a la década de 1930, a las luchas entre chiíes y suníes o a la guerra de Secesión se apoderan del discurso político.

Cada mañana, un muy cuantioso número de estadounidenses recibe en su buzón decenas de mensajes indeseados, con colores vivos y profusión de mayúsculas. Uno del bando demócrata, del pasado 18 de septiembre: “Necesitamos 20.000 firmas antes de las 11:59. Firme a favor del arresto de Donald Trump. Estamos MUY CERCA de entregar a Trump a la JUSTICIA, pero necesitamos un ENORME apoyo público para lograrlo”. A la mañana siguiente, aparece la réplica del principal interesado: “Las empresas radicales del sector tecnológico tratan de HACERNOS CALLAR. Sus colegas corruptos de los medios de comunicación dominantes están empeñados en censurar a los republicanos. Para librar a nuestro país del programa socialista radical de la izquierda, hay que elegir para el Senado a republicanos de America First [esto es, los apoyados por Trump]”.

El pasado agosto, el presidente Joe Biden invitó a un grupo de ensayistas y profesores universitarios a una reunión privada. Entre ellos estaba el historiador Michael Beschloss, que inspira algunos de los discursos de la Casa Blanca. Desde el asalto al Capitolio, acostumbra a decir lo siguiente más o menos por todas partes: “Todos nosotros vivimos bajo el peligro existencial de que nuestra democracia y las demás democracias del mundo sean destruidas” (2). El análisis servirá a los demócratas de tema de campaña en 2024, lo que les permitirá vincular el combate contra Donald Trump con el librado contra Rusia o China.

Aborto, educación, justicia penal, acogida de las personas migrantes… A medida que los diversos estados del país toman decisiones opuestas según sean republicanos o demócratas, una pregunta viene a mortificar a ambos bandos: ¿debe uno obstinarse en hacer que coexistan unos estados tan desunidos? Los gobernadores republicanos de Texas o Florida ya no dudan en enviar a sus “sin papeles” a Nueva York o Massachusetts, más hospitalarios. Y respetadas publicaciones banalizan una posible secesión del país: “Estados Unidos es ya, prácticamente, un Estado binacional compuesto de dos comunidades nacionales radicalmente hostiles entre sí, de dimensiones y potencia política semejantes” (3).

Ahora bien, subsiste un terreno en el que esta oposición rebosante de odio brilla por su ausencia: la defensa del imperio. Plantar cara a Rusia, armar a Ucrania, contener a China, apoyar a Israel y someter a la Unión Europea crea consenso en el seno de la clase política estadounidense. Lo prueba el hecho de que no se hable de ello…

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(1) Véase “L’obsession de la subversion aux États-Unis”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 1988.

(2) “Historians privately warn Biden that America’s democracy is teetering”, The Washington Post, 10 de agosto de 2022.

(3) “These disunited states”, The New York Review of Books, 22 de septiembre de 2022.

Serge Halimi

Director de Le Monde diplomatique.