Los multimillonarios franceses François Pinault o Bernard Arnault, que abren sus colecciones a las masas con el respaldo de los poderes públicos, se convierten en los santos patrones de las artes y contribuyen a fijar sus precios. Las industrias culturales promueven unas formas que moldean la percepción y los valores. No obstante, numerosos progresistas llevan la lucha a otras cuestiones y piden cuentas al arte sobre su utilidad social.
por Evelyne Pieiller,
agosto de 2021
MAURIZIOCATTELAN. – Sin título, 2001. Vista de la exposición “Out of Senses”, Musée Boijmans Van Beuningen, Róterdam, 2002
La crisis sanitaria no ha deparado demasiados momentos divertidos. Sin embargo, hubo uno; en pleno confinamiento, el presidente francés Emmanuel Macron, en mangas de camisa, casi despeinado y con aire intenso, se dirigió a una serie de artistas para explicarles el sentido de la vida y del “timing”: “Robinson Crusoe no parte con grandes principios, va a la bodega a buscar lo que le permitirá sobrevivir. Queso. Jamón. Cosas muy concretas. Para luego poder inventar algo y crear. Cuando se produce el naufragio, Robinson no se (...)
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