En el mundo globalizado de nuestros días, los grandes clubes combinan la expresión de una identidad local cada vez más residual con la búsqueda de apoyos a escala planetaria que les permitan ampliar el volumen de negocio. Siendo sinceros, no corren los mejores tiempos para los amantes del fútbol libre y popular: los millonarios contratos televisivos vacían de espectadores los terrenos de juego más modestos, los precios abusivos de las entradas expulsan a las clases populares de los principales estadios y la escasa identificación de los jugadores con sus clubes evidencia que muchos futbolistas se han convertido en mercenarios del balón.
Pese a esta mirada pesimista sobre la actualidad, también es cierto que la fuerza del fútbol como fenómeno global que encarna todas las pasiones, las tensiones y las contradicciones que caracterizan a nuestras sociedades nos permite dejar una puerta abierta a la esperanza. Por suerte, muchos de los ejemplos que se repasan en este libro ponen en evidencia que el deporte rey puede ser una herramienta excelente para luchar por las causas justas que la humanidad ha defendido a lo largo de su historia. “Y es que, si el fútbol no es más que un espejo en el que se reflejan las virtudes y los defectos de nuestras sociedades —señala el autor—, este deporte estará al servicio de la libertad en tanto que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo decidan combatir por ella”.
El potencial del fútbol tampoco pasó desapercibido a ojos de los padres del fascismo, que lo utilizaron al servicio de su causa. La instrumentalización de los grandes acontecimientos deportivos, siempre asociada a los delirios de grandeza de los dictadores, fue una estrategia recurrente en regímenes como los de Benito Mussolini, Adolf Hitler, Francisco Franco o Augusto Pinochet, quienes se sirvieron de los éxitos de selecciones y clubes para romper su aislamiento internacional, presumir de orgullo nacional o, en todo caso, legitimar su poder y transmitir su discurso.
¿Puede el fútbol ser una herramienta de liberación? Este libro demuestra que sí. A contracorriente de la idea que lo cataloga como simple espectáculo o como “opio del pueblo”, el sociólogo e historiador Ramon Usall recorre más de cien años de historia para mostrar cómo y hasta qué punto el deporte más popular del planeta ha representado un espacio de resistencia y reivindicación. Desde pueblos oprimidos que encontraron en los estadios una forma de afirmarse frente al colonialismo hasta aficiones que han levantado la voz contra el racismo y las injusticias, pasando por clubes nacidos de movimientos obreros o de luchas antifascistas, Fútbol por la libertad revela la cara oculta —y, en ocasiones, también la más luminosa— de un fenómeno global que ha sido altavoz de causas silenciadas y motor de cohesión comunitaria: un fútbol que incomoda, que inspira, que ayuda a cambiar el mundo.
Fútbol por la libertad
Ramon Usall
| Altamarea, Madrid, 2026, 248 páginas, 20,90 euros


