El futuro de Rusia y de Ucrania, así como el de la seguridad europea, reposa en el destino que aguarda a un puñado de pequeñas localidades medio destruidas en el noroeste del óblast de Donetsk.
En el marco de las negociaciones de paz en curso, el Kremlin sigue planteando la retirada ucraniana de este territorio como condición previa a todo acuerdo. Esta exigencia fue introducida en el plan inicial de veintiocho puntos elaborado por el enviado estadounidense Steve Witkoff y su interlocutor ruso, Kirill Dmitriev. Dicho plan precisa, no obstante, que la zona pasaría a estar bajo control de la administración rusa, pero sería desmilitarizada, lo que reduciría el coste político de una opción de este tipo para Ucrania. El presidente Volodímir Zelenski, respaldado por Francia, Alemania y el Reino Unido, por ahora ha rechazado de forma categórica este punto.
La mayoría de los rusos considera que el presidente ruso Vladímir Putin (...)


