El 19 de marzo de 2022, el presidente serbio Aleksander Vučić recibía en Novi Sad a su homólogo húngaro y “gran amigo” Viktor Orbán para inaugurar el primer tramo de la futura línea de alta velocidad que unirá Belgrado y Budapest a 200 kilómetros por hora. Tras su remodelación, el ministro de Infraestructuras, Goran Vesić, inauguró la estación en julio de 2024. El 1 de noviembre, el repentino derrumbe de su voladizo causó la muerte de 15 personas.
“Pedí que se llevaran a cabo obras adicionales. Me contestaron que no era rentable porque se retrasaría la construcción. Rescindí mi contrato porque no quería trabajar en esas condiciones”, nos cuenta (...)



