¿Qué papel juegan las ideas en los cambios políticos que marcan un antes y un después en la historia? ¿Son simples epifenómenos mentales que acompañan a procesos materiales y sociales mucho más profundos, o son fuerzas con poder de movilización propio?
Al contrario de lo que podría esperarse, las respuestas a estas preguntas no siguen una línea divisoria entre izquierda y derecha. Por supuesto, muchos pensadores conservadores y liberales han celebrado la trascendencia de los valores morales y de los grandes ideales en la historia, y han calificado de “materialistas rastreros” a los radicales que entendían las contradicciones económicas como motor del cambio. Entre los partidarios de este tipo de idealismo encontramos en la (...)



