Una encuesta realizada en 2019 reveló que el 64% de los veteranos afirma que no valió la pena luchar en la guerra de Irak, mientras que el 58% opina lo mismo sobre Afganistán. El aislacionismo que defienden Trump y sus aliados hace referencia deliberadamente al movimiento America First de la década de 1930, que se oponía a la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial porque temía que la intervención diera poder a los comunistas, a los judíos y a las élites de Hollywood. En el contexto estadounidense, el aislacionismo de la derecha nunca ha sido directamente pacifista y mucho menos antiexpansionista. El pacifismo de la derecha, tal cual existe, expresa la opinión de que las grandes potencias merecen su propia esfera de influencia; la paz reinará siempre y cuando cada potencia respete las fronteras naturales de las demás.
Este libro traza la historia de la larga “contrarrevolución constitucional” iniciada por los demócratas sureños en la década de 1950. Muestra cómo los segregacionistas, seguidos por los republicanos del Sunbelt, desplegaron normas fiscales y monetarias con el fin de neutralizar la promesa radical de la era de los derechos civiles. “Para James McGill Buchanan, el neoliberal de la Escuela de Virginia que también fue el principal exponente de la contrarrevolución constitucional, el reto podía formularse de la siguiente manera: cómo restauramos el gobierno efectivo de las minorías dentro de una democracia de mayorías en la que los negros han obtenido derechos civiles y electorales formales? Cómo desactivamos la democracia constitucional ampliada promulgada por el Tribunal Supremo de la década de 1950, sin transgredir realmente los límites formales de la democracia constitucional?”. A diferencia de los segregacionistas sureños de la época, Buchanan pensaba que el proyecto de nulidad constitucional era una causa perdida. No se podía volver a la era de la segregación legal. “En su lugar, Buchanan propuso una praxis contrarrevolucionaria que aceptaba los logros formales de la era de los derechos civiles, al tiempo que desplegaba medios fiscales para socavar sus consecuencias más problemáticas. El truco consistía en introducir en la arquitectura constitucional herramientas aparentemente neutrales de restricción fiscal para impedir que los negros utilizaran el proceso electoral para redistribuir la riqueza pública a su favor. Los republicanos han ido muy lejos en la aplicación de esa praxis”.
Sin embargo, con el ascenso de Trump a la presidencia, el objetivo ahora es reinventar la Constitución desde cero, en un acto de pura fabulación. Explica la autora que este proyecto, ya incipiente durante el primer mandato de Trump, se está llevando a cabo ahora de la manera más descarada y triunfalista: el Tribunal Supremo, los asesores de Trump y el propio presidente evocan regularmente la teoría pseudoconstitucional del “ejecutivo unitario” para justificar la extrema concentración de poder en sus manos. “Los historiadores de la extrema derecha nos dicen que esta medida es característica del fascismo, que necesita derrocar la democracia constitucional para instalar en su lugar un nuevo orden político o constitucional sin la mediación de la voz democrática o el pluralismo liberal”.
Melinda Cooper es profesora de Sociología en la Universidad de Sídney, Australia. Su investigación está centrada en la bioeconomía y en la relación entre el neoliberalismo y el neoconservadurismo norteamericano. Actualmente trabaja en una teoría política del resurgimiento de la extrema derecha y su relación con la crisis financiera, así como en una investigación sobre la política neoliberal de las finanzas públicas.
Contrarrevolución. Economía política de la nueva derecha de Nixon a Trump
Melinda Cooper
| Traficantes de Sueños, Madrid, 2026, 544 páginas, 30 euros


