Aunque es cierto que se han producido cambios en la sociedad saudí, criticar a la familia real es una infracción sancionable con largas penas de cárcel. Los comentarios se realizan en voz baja y se muestra prudencia en las redes sociales. “Cada vez son más las personas que desaparecen tras haber expresado su descontento —alerta la activista exiliada Lina al Hathloul—. Hemos documentado el caso de un conductor de Uber que se quejaba de su bajo salario y del paro creciente debido a la reducción de empleos gubernamentales. Fue detenido por sus tuits y condenado a diez años de cárcel”, se lamenta.
En Arabia Saudí, la disidencia política se califica de acto “terrorista”, un crimen punible con la muerte. En 2024, el país realizó 345 ejecuciones, un récord en los últimos treinta años que aún puede ser superado en 2025: en lo que llevamos de año, han sido ejecutadas 300 personas, (...)


