El 27 de enero de 1996, una bomba termonuclear ocho veces más potente que la de Hiroshima hizo explosión en unas galerías excavadas bajo el atolón de Fangataufa. Aquel fue el postrer ensayo nuclear francés, el último de una serie que comenzó en el Sáhara en 1960, después de que Estados Unidos (en 1945), la Unión Soviética (en 1949) y el Reino Unido (en 1952) hubieran realizado ya este tipo de ensayos. Según el presidente francés Charles de Gaulle, si su país quería garantizar su independencia, debía disponer de su propia capacidad de disuasión. En total, París realizó 17 detonaciones en Argelia entre 1960 y 1966, seguidas de 193 en la Polinesia Francesa, concretamente en el archipiélago de Tuamotu, a partir de 1966.
La decisión de crear un nuevo centro de experimentación en el Pacífico —en virtud de un decreto emitido por el Consejo de Defensa el 27 de julio de (...)



