Ahí está de nuevo: la gran brecha. Por un lado, China, con sus parques eólicos, sus campos de paneles solares y sus iluminadas megalópolis desafiando a la noche: un país que algunos observadores califican ya de “electroestado”. Por el otro, Estados Unidos, el mayor productor mundial de hidrocarburos, y el eslogan coreado durante la campaña presidencial del actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump: “Drill, baby, drill” (‘Perfora, nena, perfora’).
Renovables contra fósiles, electricidad contra petróleo: el enfrentamiento entre Pekín y Washington parece estructurar, asimismo, las estrategias de ambas superpotencias en el ámbito de la energía. Durante la Asamblea General de las Naciones (...)



