En Francia, en tiempos del rey Luis Felipe I y del emperador Napoleón III, un periodista se preciaba de haber pasado una temporada en la prisión parisina de Sainte-Pélagie por haber escrito un artículo que el poder juzgaba demasiado cáustico: grandes nombres del periodismo francés como Armand Carrel, Henri Rochefort o Jules Vallès estuvieron allí encarcelados. Bajo la presidencia de Emmanuel Macron, un periodista suma galones si sabe señalar a las autoridades a quién encerrar, censurar o expulsar “por atentar contra los intereses fundamentales del Estado” y por “amenaza grave al orden público”.
Estos son precisamente los motivos por los que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ordenó el pasado 29 de julio la expulsión del país de Xenia Fedorova, periodista de CNews, columnista de Le JDNews y exdirectora de la cadena prorrusa RT France, cuya emisión fue prohibida a su vez por el Consejo de Europa en 2022. La originalidad (...)


