El pasado 10 de junio, al inaugurar el Salón Internacional de la Aeronáutica y el Espacio de Berlín (ILA), el canciller alemán Friedrich Merz tuvo un pequeño despiste: “La Lufthansa…”, empezó a decir antes de corregirse: “Perdón, la Luftwaffe —la Bundeswehr— está a los mandos del Eurofighter que nos sobrevolará en unos minutos”. El lapsus revelaba una realidad: con su nueva estrategia para la aviación, presentada ese mismo día, Berlín pretende aumentar las “sinergias entre la investigación aeronáutica civil y militar”, apostando por tecnologías “de doble uso” y “economías de escala”.
Dos días después del desmoronamiento del proyecto francoalemán del “sistema de combate aéreo del futuro” (FCAS) —una colaboración de 100.000 (...)






