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Torturas en el cine

Varios Autores, Juan Antonio García Amado y José Manuel Paredes Castañón (coordinadores), Tirant lo blach, Col. Cine y Derecho nº 11, Valencia, 2005, 244 pp.

por Mario Ruiz Sanz, febrero de 2005

La tortura es alquimia en estado puro. Los torturadores, en su función de alquimistas del orden político y social, no dudan en aplicar sus prontuarios mediante el recurso al dolor corporal y psíquico, a la insidiosa y sacrílega profanación del cuerpo y la mente de sus semejantes, sometidos a la fuerza bruta impuesta por un poder arbitrario y pérfido. No cabe duda que el séptimo arte es un vehículo adecuado para recoger impresiones sobre la tortura a través de sus recursos técnicos y narrativos, escenificaciones dramáticas o simbólicas, la belleza oscura de las elipsis o los silencios más elocuentes, porque no hace falta mostrar el acto de torturar para imaginarlo en toda su crudeza. Las opciones son tan amplias que todos los estilos y géneros cinematográficos han retratado la temática desde diferentes puntos de vista, y eso mismo es lo que han hecho un grupo de juristas en este libro, (...)

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