“¿Y si se suprimiera el cuerpo de arquitectos de patrimonio de Francia?”, se preguntaba Le Point en diciembre de 2024. En mayo de 2025, un reportaje de TF1 daba cuenta de la incomprensión entre estos funcionarios, encargados de proteger el patrimonio arquitectónico, y la ciudadanía. Más recientemente, el mero hecho de mencionar la negativa a autorizar ciertas obras provocó una oleada de comentarios hostiles en las páginas web de Le Figaro y Le Nouvel Obs (17 de junio de 2026) o de Le Monde (26 de junio). Sin embargo, es en parte a los arquitectos de patrimonio de Francia (architectes des bâtiments de France, conocidos por sus siglas ABF) —o, por lo menos, a su defensa de los revestimientos de cal y la carpintería de madera— a quienes debemos el encanto de nuestros pueblos y de los cascos históricos de nuestras ciudades.
En 1832, Victor Hugo publicó su panfleto Guerre aux (...)


