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Macron, ¿el peor presidente?

Editorial, por Grégory Rzepski, septiembre de 2026

Dentro de ocho meses, Emmanuel Macron dejará el Palacio del Elíseo. Y, siguiendo la tradición del periodismo político, las críticas proliferan, como si una hora de rebeldía compensara una década de reverencias. El semanario The Economist lo califica de “pato cojo” después de haberlo tomado por el “salvador de Europa”. Dos aduladores parisinos cuentan en un libro “la historia de un hombre excepcional… que la ha pifiado excepcionalmente”. Alain Minc, economista y empresario portavoz de las élites liberales, lo juzga el “peor presidente de la Quinta República” (1).

Ingratis servire nefas, “servir a ingratos es desatino”. Y es que, desde 2017, Macron ha seguido casi al dedillo las orientaciones de los informes presentados por la comisión que presidiera el antedicho Minc (1994) o la dirigida por Jacques Attali (2008) —de la que fue ponente general adjunto—, así como las de la Unión Europea o la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sobre el gasto en defensa. Más que cualquiera de sus predecesores, este presidente ha despojado al Ministerio de Asuntos Exteriores francés de los restos de independencia que aún lo distinguían. En la actualidad, París tiene la política rusa de Kiev, la política venezolana de Washington, la política iraní de Abu Dabi, la política comercial de Berlín y cero política africana desde que los Estados del Sahel expulsaron a su ejército.

Macron también ha acabado por convertir el Estado en comité de salvación de lo privado, garantizando dividendos récord a los accionistas (2). Francia se ha convertido en un paraíso para los fondos especulativos, que tienen hoy bajo su control a miles de empresas, algunas de primer orden. En cuanto a la Seguridad Social, ya no aspira a dar a cada cual según sus necesidades, mientras que los servicios públicos, asfixiados por los recortes, tienen algo de pesadilla para funcionarios y usuarios.

El presidente francés ha interpretado como un consumado virtuoso la partitura del extremo centro liberal atlantista, solo que a destiempo. Héroe de la globalización y de la superación de la política, no vio venir ni el eclipse de la primera ni el regreso de la segunda. Desacreditado por el resurgir internacional de la soberanía o la planificación, su estrategia de la oferta ha fracasado. El paro vuelve a aumentar y el crecimiento se estanca. El déficit comercial sigue siendo elevado, hasta el punto de que la mitad de la huella de carbono nacional se debe a emisiones importadas. Y en cuanto al de las finanzas públicas, parece ser que justifica la falta tanto de bomberos como de aviones de lucha contra incendios.

Es, pues, de un país entregado a las llamas del que Macron se pitorrea desde su potente moto acuática: alegoría de un mandato que concluye con una doble huida hacia delante. Por un lado, confía en que la causa ucraniana reagrupe sus filas tras la apuesta fallida de la disolución de la Asamblea Nacional e impulse de nuevo la industria de defensa europea, en nombre de la autonomía estratégica y a riesgo, sobre todo, de un gran rearme alemán o de un enfrentamiento con Rusia. Por otro lado, la reciente elección de un reaccionario para el cargo de defensor de los Derechos o el apoyo del Gobierno a la presunción de legítima defensa para las fuerzas del orden confirman el encierro en sí mismo operado desde hace varios años.

“Estamos ante un hombre que ha reprimido las libertades […] con una violencia sin precedentes […]. Y que luego nos viene a decir que Marine Le Pen es un peligro para las libertades individuales y la democracia —afirmaba en Le Figaro, hace ya cinco años, la favorita de las próximas presidenciales—. Debe de ser una broma”. La noche del 7 de mayo de 2017, Macron dijo lo siguiente a propósito de los votantes de Le Pen: “Haré todo lo posible para que ya no tengan ninguna razón para votar a los extremos”. Dos quinquenios después, el resultado salta a la vista.

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(1) The Economist, Londres, 8 de enero de 2026; Nicolas Domenach y Maurice Szafran, Néron à l’Élysée. Comment il a tout gâché, Albin Michel, París, 2026; Alain Minc en L’Express, París, 7 de octubre de 2025.

(2) Véase Pierre Rimbert y Grégory Rzepski, “El comité de salvación de lo privado”, Le Monde diplomatique en español, agosto de 2022.

(3) The Economist, Londres, 8 de enero de 2026; Nicolas Domenach y Maurice Szafran, Néron à l’Élysée. Comment il a tout gâché, Albin Michel, París, 2026; Alain Minc en L’Express, París, 7 de octubre de 2025.

(4) Véase Pierre Rimbert y Grégory Rzepski, “El comité de salvación de lo privado”, Le Monde diplomatique en español, agosto de 2022.

Grégory Rzepski