De Brooklyn a Big Sur, de Montparnasse a Corfú, Henry Miller, aventurero de sí mismo, alumbró una obra explosiva, denostada y adorada. Se le amó, pero también se le reprocharon toda clase de cosas: su falta de compromiso, su obscenidad y su holgazanería. Se le tachó de falócrata, misógino, reaccionario, racista y antisemita, a veces con razón. Miller, provocador nato, piedra en el zapato de los censores estadounidenses de la década de 1930, egocéntrico y libre, fue venerado tres décadas después por lectoras y lectores con collares de flores y el torso desnudo. Hoy en día, apenas se le lee. ¿Un nuevo puritanismo? ¿Se le ha reducido implícitamente al escándalo, al sexismo y a la (...)
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Literatura
La pasión según Henry Miller
Provocador, obsceno, misógino, reaccionario: a Henry Miller se le reprochó casi todo, a veces con razón. También se le veneró por la energía de una prosa que hizo de la vida, el sexo y la libertad una aventura literaria. Del Brooklyn de su infancia al París de la miseria, de Corfú a Big Sur, su trayectoria alimentó una obra autobiográfica que desafió la censura y abrió el camino a la generación beat. Hoy, sin embargo, ha caído en el olvido.
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