El 18 de marzo de 2019, la entonces ministra francesa de las Fuerzas Armadas, Florence Parly, reprendió a un auditorio de expertos del Atlantic Council, un centro de estudios estadounidense, a propósito de las relaciones entre los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): “La cláusula de solidaridad de la OTAN es el artículo 5, no el artículo F-35”, espetó, en un momento en que Washington estaba presionando fuertemente a un creciente número de países europeos para que compraran ese avión de última tecnología. Desde entonces, el F-35 Lightning II, caza furtivo de quinta generación producido por Lockheed Martin, el mayor grupo armamentístico mundial, ha sido “el primero en entrar” en los espacios aéreos sirio e iraní, primero bajo bandera israelí y después durante las guerras israeloestadounidenses contra Irán en 2025 y 2026.
Entrado en servicio en 2015 para sustituir al envejecido F-16, el F-35 se presenta como (...)



