Una montaña de cepas recién arrancadas se yergue a los pies de la localidad francesa de Latour-de-France: es una de tantas pilas que salpican el Rosellón. Hace apenas 30 años, el departamento de Pirineos Orientales, uno de los más pobres de Francia, contaba con 50.000 hectáreas de viñedos. A principios de 2026, de ellas solo quedaban 13.000. Y otras 2.000 están abocadas a desaparecer en los próximos meses, sin que exista una estrategia para las tierras abandonadas.
El ambiente de sálvese quien pueda no reina únicamente en el Rosellón. Entre 2023 y 2025, las superficies vitícolas francesas se redujeron un 6% de resultas de una crisis mundial de sobreproducción. Burdeos ya había reducido a un (...)



