El ideal fascista de una comunidad fuerte, bella e inteligente se construye mediante la exaltación de los cuerpos considerados puros y la exclusión de los juzgados inferiores. En El nuevo cuerpo fascista, Dagmar Herzog indaga en la conexión entre sexualidad, supremacismo y eugenesia para comprender la fuerza de atracción del nazismo y sus resonancias en las extremas derechas actuales. La historiadora reconstruye cómo la promesa de regenerar una Alemania derrotada permitió presentar a las personas enfermas o con discapacidad como una carga de la que la nación debía desprenderse. Ese proyecto de depuración convivía con una propaganda que alentaba el placer sexual entre quienes debían perpetuar la supuesta superioridad aria. El gran acierto del ensayo es mostrar hasta qué punto la seducción erótica y el impulso de exclusión se alimentan mutuamente.
El epílogo de Alberto Toscano prolonga el argumento al relacionarlo con el ideal neoliberal de un individuo autosuficiente, competitivo e invulnerable. Cuando el valor de una vida se mide por su rendimiento, la necesidad de cuidados puede convertirse en motivo de desprecio. Ese vínculo aporta al libro una fuerza explicativa que desborda el caso alemán.
Breve y conceptualmente incisivo, el ensayo de Herzog, que lleva décadas estudiando la sexualidad y la eugenesia en el siglo XX, proporciona herramientas para reconocer cómo se educa en la insensibilidad y cómo se vuelve aceptable abandonar a otros. Su lectura invita a situar la defensa de los cuidados, la inclusión y la solidaridad en el centro de la respuesta antifascista. Una aportación valiosa para comprender las pasiones que sostienen la desigualdad.
El nuevo cuerpo fascista
Dagmar Herzog
Cristina Pineda Huertas (traducción) | Levanta Fuego, Madrid, 2026, 150 páginas, 16 euros


