Los vestidos con lentejuelas brillan bajo el sol. Unas niñas disfrazadas de Elsa, la protagonista de la película de animación Frozen, avanzan hacia una montaña nevada inspirada en el monte Cervino. A su alrededor, los altavoces emiten graznidos de gaviotas que se entremezclan con el zureo de las palomas de verdad. El reino de Arendelle, que acaba de inaugurarse en el corazón de Disneyland París, promete evasión. Este sábado de junio, en plena ola de calor, unas 50.000 personas han acudido para regalarse unas horas intemporales.
Sin embargo, todos cuentan cada minuto que pasa.
Ante Frozen Ever After, una de las atracciones principales de esta nueva área temática, un cartel indica que la espera es de (...)


