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Julio Cortázar (1914-1984)

El joven que no muere

Hace ya 25 años fallecía en el Hospital Saint Lazare de París, a pocos metros de su apartamento de la rue Martel, Julio Cortázar, uno de los escritores argentinos de mayor proyección internacional, cuya presencia se mantiene asombrosamente activa. Sin embargo, pese a su enorme estatura como artista y como intelectual, dentro y fuera de su país, desde la derecha y desde la izquierda, fue objeto de cuestionamientos persistentes o de reconocimientos menguados que no hicieron justicia a su obra profundamente innovadora y a su responsabilidad política.

por Mario Goloboff, abril de 2009

Cortázar fue uno de los intelectuales argentinos más discutidos en vida: debió afrontar agrias polémicas, desconocimientos y rechazos. Tal vez no resulte extraño, por ello, que la noticia de su muerte fuera registrada con celosa discreción por los medios de comunicación de su país. La prensa internacional, en cambio, se extendió en comentarios: Le Monde publicó en primera página una nota de Claude Couffon bajo el título “Un maestro del cuento fantástico”; Libération informó en portada y remitió a un artículo titulado “El último fuego de Julio Cortázar”; El País, de Madrid, le dedicó tres páginas; La Vanguardia, de Barcelona, una nota de Joaquín Marco titulada “Un escritor para la esperanza”. En el número de homenaje que publicó Casa de las Américas, de Cuba, hubo testimonios de Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti y de argentinos como César Fernández Moreno, Carlos Gabetta, Juan Gelman, Osvaldo Soriano. Gelman terminaba (...)

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