“Hay que hacer un esfuerzo de imaginación —asegura Sébastien Olharan, el alcalde de Breil-sur-Roya, mientras nos muestra su municipio de 2.400 habitantes—. Aquí había tres casas unifamiliares. Todas acabaron inundadas. La comuna las adquirió y las derribó”. A apenas unos metros del río, un área recreativa y plantaciones recientes ocupan el espacio liberado. Otras viviendas sobrevivieron a la borrasca, pero sus ventanas se abren hoy al vacío. Las fisuras que recorren varios inmuebles del centro dan igualmente fe de la existencia de corrimientos de tierra. El interior de algunos edificios aún no ha sido restaurado. “La tormenta fue tan violenta que cambió por completo el paisaje”, se lamenta el regidor, señalando un lugar donde el río ensanchó su lecho y arrancó varios árboles.
En la noche del 2 al 3 de octubre de 2020, la borrasca Álex adquirió forma de “bomba meteorológica” o “ciclogénesis explosiva”, provocando daños por valor de unos (...)


