Para entender el lugar que ocupa China en la economía mundial, uno puede empezar por arriba e interesarse por los acuerdos comerciales y los conflictos geopolíticos. Pero también se puede empezar por abajo y observar cómo, a pequeña escala, una parte creciente de la población mundial —en especial en el Sur global— trata de mejorar sus condiciones de vida dirigiendo la mirada a las capacidades manufactureras de la mayor potencia industrial del planeta. Para ello, ¿qué mejor que convertirse —en lo que dura este artículo— en Léna, una joven francesa residente en Bolivia que trata de poner en marcha su negocio?
“Hoy vamos a hablar de los tres mayores ríos de China: el Yangtsé, el Zhujiang y el Huang He…”, anuncia un joven vestido con traje y corbata señalando un mapa del país situado a su espalda. Son las seis de la tarde en La Paz. En medio de la cotidiana (...)


