A ambos lados del océano Pacífico, dos jóvenes cineastas, el chino Jun Li y el chileno Diego Céspedes, dinamitan con maestría el cine homosexual centrado en el dolor, con tanto peso en Hollywood y Europa y que se empeña en volver una y otra vez sobre el sufrimiento asociado a un deseo supuestamente transgresor. Hasta la excelente comedia de animación Jim Queen, de los franceses Marco Nguyen y Nicolas Athané, estrenada en junio de 2026, parte del cuestionamiento de “ese doloroso problema”, como decían los psiquiatras del siglo pasado.
Sin embargo, los largometrajes de estos directores parecen tener poco en común. Las maneras de rodar son diferentes: Diego Céspedes resalta los colores, enriquecidos con efectos gráficos y poéticos, mientras que Jun Li satura un blanco y negro sedoso pero inquietante. Los dos guiones tampoco tienen nada que ver. El primero, La misteriosa mirada del flamenco (1), narra los dramas amorosos de una compañía de travestis y drag queens en un cabaret improvisado del norte de Chile a principios de la década de 1980, mientras un misterioso mal los va diezmando. El segundo, Queerpanorama (2), se desarrolla al hilo de encuentros sexuales que tienen por marco apartamentos anónimos de la megalópolis que es Hong Kong, en el año 2025.
No obstante, ambas películas convergen al dinamitar la moral católica en Chile y la rigidez comunista-capitalista en China. Celebran la alegría de los márgenes, de los caminos alternativos, por elevado que pueda ser el precio de tomarlos, la muerte inmerecida que pese a todo llega, con su brutalidad y crueldad. Jun Li y Diego Céspedes, de 34 y 31 años respectivamente, aplican las lecciones de un cine ajeno a la impostura.
La afirmación queer de sus películas no es un mero recurso estético, sino una decisión política. Ambos participan de tradiciones culturales y políticas que un occidentalismo gay egocéntrico, masculinista y cada vez más reaccionario escamotea. Mama Boa, la dueña trans del cabaret donde actúa Flamenco —una joven y melancólica drag queen—, recuerda al personaje travesti de la Loca del Frente, de la formidable Tengo miedo torero de Rodrigo Sepúlveda, adaptación de la novela del chileno Pedro Lemebel estrenada en 2020 (3). La desconocida radicalidad queer sudamericana tiene muchas caras; en Diego Céspedes resuena la de Ioshua (4), poeta, músico, cineasta e ilustrador que encarnaba ese espíritu de autoparodia y crítica social, muerto a causa del sida a los 38 años. Queerpanorama, por su parte, recuerda a la maravillosa Happy Together de Wong Kar-wai, estrenada en 1997, que pone en escena los amores turbulentos de dos hombres de Hong Kong exiliados en Buenos Aires; un encuentro entre dos universos —Argentina y China— por encima de los océanos y los prejuicios.


